Alerta: un PH no es lo mismo que una casa
Diferencias legales fundamentales
Las diferencias legales y administrativas fundamentales entre una propiedad horizontal (PH) y una casa tradicional generan consecuencias críticas en cualquier intervención.
Magdalena Eggers
Arquitecta. Consultora de Códigos

Existe una confusión generalizada entre los propietarios sobre qué es exactamente una propiedad horizontal (PH). Si bien ambas categorías se refieren a viviendas unifamiliares, sus implicaciones legales y normativas son radicalmente diferentes. Esta confusión ha sido fuente de conflictos, proyectos frustrados, y gastos legales innecesarios.
¿Qué es una propiedad horizontal?
Un PH implica la existencia de partes comunes: medianeras, techumbre, instalaciones complementarias, espacios de circulación. Todas estas partes pertenecen colectivamente a todos los copropietarios. Esto significa que cualquier modificación en esas partes requiere el consentimiento de la totalidad de los copropietarios ante escribano. Es decir, no solo consentimiento, sino formalización legal de ese consentimiento.
En la práctica, esto significa que si usted es propietario de un PH y desea hacer una reforma que implique toquetear la medianera, modificar la estructura de cubierta, o alterar las instalaciones compartidas, debe obtener la aprobación unánime de sus vecinos. No es mayoría. No es consenso. Es unanimidad.
La casa: libertad total
Una casa, en cambio, otorga libertad total sobre la propiedad completa. Las medianeras le pertenecen a usted. La estructura, la cubierta, las instalaciones: todas son de su propiedad. Esto significa que puede modificarlas a su criterio, respetando normas urbanas pero sin necesidad de consentimiento de vecinos.
Esta distinción es crítica al momento de planificar reformas o ampliaciones. Hemos visto numerosos casos en ARETÉ donde propietarios de PH iniciaban proyectos costosos, avanzaban meses en tramitación, solo para descubrir que el proyecto requería consentimiento unánime de copropietarios que, por diversos motivos, se negaban a otorgarlo.
El costo de la confusión
Nuestro consejo es taxativo: antes de cualquier intervención, certifique qué tipo de propiedad posee. Revise la escritura, la matrícula catastral, los documentos de la propiedad horizontal si existe. Las consecuencias de no hacerlo pueden ser graves: desde dinero gastado inútilmente hasta conflictos legales prolongados con vecinos.
En ARETÉ hemos visto proyectos que colapsaron por desconocer estas diferencias fundamentales. No queremos que usted sea el siguiente caso de estudio sobre lo que no debe hacerse.


