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Opinion

Un código urbanístico para una ciudad más saludable

Normas para espacios públicos de calidad

La normativa urbana no es neutral: determina cómo viviremos, impactando directamente en nuestra salud física y mental.

Escrito por

Magdalena Eggers

Arquitecta. Consultora de Códigos

Un código urbanístico para una ciudad más saludable

La normativa urbana no es neutral. Determina cómo viviremos. El Código Urbanístico define anchos de calles, arbolado público, acceso a espacios verdes, mezcla de usos permitida, densidades habitacionales. Estas decisiones no son técnicas abstractas. Impactan directamente en nuestra salud física y mental.

Cómo la norma determina la vida urbana

Una ciudad con espacios públicos de calidad, donde se puede caminar confortablemente, donde hay luz natural, donde los vecinos interactúan, es una ciudad más saludable. Esto no es ideología. Es medible en estadísticas de salud mental, de esperanza de vida, de satisfacción ciudadana.

Pero las normas vigentes en Buenos Aires frecuentemente priorizan la capacidad de construcción por sobre la calidad del espacio público resultante. Se maximiza ocupación de suelo, se minimiza espacios de transición, se reduce arbolado público en favor de más metros cuadrados constructibles.

Una propuesta de recodificación

Nuestro código podría ser rediseñado para privilegiar:

  • Espacios verdes conectados: No parques aislados, sino una red de espacios verdes que conecten diferentes partes de la ciudad
  • Ciclovías seguras e integradas: No solo carriles, sino infraestructura que haga el viaje en bici seguro y atractivo
  • Transporte público integrado: Normas que prioricen proximidad a transporte de calidad sobre necesidad de auto privado
  • Densidades compatibles con infraestructura: Permitir altura donde hay transporte, escuelas, espacios verdes; no donde genera congestión
  • Mezcla de usos: Vivienda, comercio local, servicios, juntos, generando vida urbana 24/7

Crecimiento económico y calidad de vida

María José Leveratto y este equipo creemos que es posible reescribir las normas para que crecimiento económico y calidad de vida sean objetivos compatibles, no excluyentes. Muchos creen que son contradictorios: que habría que elegir entre permitir más construcción o mantener calidad de vida.

Es un falso dilema. Las ciudades que más crecen económicamente son precisamente aquellas donde la gente quiere vivir. Y la gente quiere vivir donde hay calidad de vida. Una ciudad más saludable es también una ciudad más competitiva, que atrae talento, inversión, oportunidades.

El código es nuestro mejor instrumento para definir el tipo de ciudad que queremos ser. Usémoslo sabiamente.